Conjuro 4: Últimos Ritos (La última historia de los Warren)
¿Qué causó todo este revuelo? Simplemente el hacer algo
distinto: tomar hechos reales de los Expedientes Warren, añadirles ficción y la
tensión necesaria del género. Fue ahí donde se separó del formato documental
para convertirse en una cinta de terror de gran nivel.
Ahora, con el reciente estreno de la cuarta entrega, surgen
las preguntas: ¿realmente ha conservado la magia de la primera? ¿Es aterradora?
¿Vale la pena verla? En mi opinión, temo decir que no. Para este punto, ya
contábamos con 9 películas en este universo y se habían explotado todos los
recursos terroríficos posibles, convirtiendo a esta última en una combinación
de todo lo que ya habíamos visto.
Aunque la premisa pretende ser nueva, hay que ser honestos:
es más de lo mismo. Una familia tiene problemas demoníacos; los Warren se
enteran, van, enfrentan el mal y descubren el objeto poseído, lo controlan y
este termina en el museo paranormal de su casa. Es la misma fórmula, contada de
manera idéntica a las entregas anteriores. Podrían haber innovado o construido
una atmósfera genuina, en lugar de insertar recursos aleatorios solo porque
funcionaron individualmente en el pasado.
La cinta se siente como dos historias desconectadas y tarda
muchísimo en unirlas; de hecho, la película "real" parece comenzar
apenas en el último cuarto de su duración.
Lo rescatable es, sin duda, las locaciones y la ambientación
de época, que nos sitúan perfectamente en el tiempo. La música acompaña bien y
no desentona, pero deja la sensación de que algo falta, de que queda a deber;
es natural notar la diferencia con el cambio de compositor. Por otro lado, la
paleta de colores es acertada y da buen énfasis a los espacios y a lo que
sucede en cada escena.
Sin embargo, es notorio que la producción se enfocó en
generar sustos sin sentido (jumpscares),
muy lejos de la primera y segunda parte, donde crearon un ambiente en el que la
más mínima intervención te ponía los pelos de punta. Como despedida de
personajes tan entrañables como Lorraine y Ed Warren, se queda muy corta;
tanto, que la considero uno de los mayores tropiezos de toda la saga.

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