Soul: Cuando Pixar dejó de hablarle a los niños para confrontar a los adultos.
En la extraña Navidad del año 2020, Pixar y Disney+ estrenaron una de las apuestas más arriesgadas en la historia del cine. Soul llega a la plataforma como la película número 23 de Pixar; que sin duda es un ensayo filosófico de 150 millones de dólares disfrazado de entretenimiento familiar. Bajo la dirección del veterano Pete Docter y el codirector Kemp Powers, el estudio se alejó por completo de lo que estaba acostumbrado a hacer, y plantearon una pregunta incómoda: ¿Cuál es el punto de estar vivos? Con una ejecución técnica impecable y una madurez narrativa sorprendente, Soul demuestra que la animación es un medio artístico sin ningún límite.
Para entender la magnitud de esta obra, hay que mirar detrás del telón. Producida con un presupuesto estimado entre 150 y 200 millones de dólares, Soul es uno de los filmes más costosos del estudio. Lo que es irónico (y casi poético) es que gran parte de este gigante visual se finalizó desde las casas de los artistas. Debido a que la pandemia obligó al equipo a trabajar de forma remota las últimas siete semanas, privándose de la tradicional de estreno, pero regalándonos una historia que resonó profundamente en un mundo que, en ese momento, anhelaba conexión humana…
Al notar el paso del tiempo en la película, se puede identificar claramente una dualidad, lo que sería lo real y por otra parte el éter, la vida y el alma. Comenzamos viendo a Joe Gardner, un profesor de música que, tras conseguir la oportunidad que tanto esperó en su vida, sufre un accidente casi fatal que lo deja en coma y acaba en “El Gran Antes”. Y es aquí donde la película despliega todo el arduo trabajo de investigación realizado y su genio técnico.
Es un deleite visual ver la ciudad de Nueva York, vista de una forma tan real, y en ese mismo plano darnos cuenta que es una animación por el diseño de los habitantes, mostrándonos de lo que es capaz de hacer la animación hoy día. Y por otra parte, el plano espiritual es muy simple con colores luminosos, aquí los personajes “Jerry”, tienen un diseño en 2D y son integrados de manera tan extraordinaria con el 3D.
Así como el argumento, lo visual, la banda sonora dual es simplemente sublime, por un lado tenemos el jazz terrenal, visceral y cálido de Jon Batiste, y por el otro lado los sonidos electrónicos y etéreos de Trent Reznor y Atticus Ross. Que sin duda no compiten entre sí y están en un equilibrio perfecto..
El trabajo del guion es lo que hace que todo funcione tan armónicamente y consta de emparejar a Joe con 22, un alma cínica que se niega a nacer, ya que no tiene un “propósito” para ello, y la película se encarga a lo largo de su argumento a desmontar aquella obsesión occidental del “éxito”.
Tras consultar a chamanes, rabinos y pastores de diversas religiones para navegar el tema de la vida después de la muerte sin ofensa, el equipo llegó a la conclusión secular y potente: la “chispa” de la vida no es tu carrera ni tu gran pasión. Sino la capacidad de disfrutar lo más simple una rebanada de pizza, el viento recorrer tu cuerpo, recostarse en el suelo y disfrutar del paisaje que nos rodea. Sin duda con un mensaje tan refrescante que se aleja absolutamente de todo lo que habían hecho Disney y Pixar, simplemente abrazar la belleza de lo cotidiano.
Sin duda Soul es una cinta que superó los límites existentes, y el éxito rotundo alcanzado desde su estreno. Con una crítica muy positiva y galardonada en los Óscar y Globo de Oro a Mejor Película Animada, y varios premios más en otras subcategorías.
Entre lo malo que podemos resaltar, es lo rápido que se siente la resolución de la historia, a uno lo deja con ganas de más, como un pequeño vacío que puede percibirse al empezar los créditos recorrer la pantalla, que eso no le resta mérito a su ambición. Es una obra visualmente deslumbrante y emocionalmente inteligente que nos ayuda a recordar que, a veces, el sentido de la vida no está en el destino, sino en el jazz que improvisamos y disfrutamos en el camino…
Por Fer Vázquez

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